Cambios, imposible no identificarlos

Inició la era de Santiago Solari y eso se notó en todo el trasfondo que es el Club América. En nuestro caso, podemos señalar la importancia de la llegada de un entrenador porque refresca a un plantel y de igual forma transmite ideas nuevas.

En realidad, hay toda una serie de cosas que como lo recalcó nuestro DT, se quedan en la intimidad del futbolista y de todo un plantel, porque parece que hoy en día, en medio del apogeo de las redes sociales, en donde ya ni la vida personal queda privada, lo medios, los twitteros, los youtuberos y toda la gama de personajes que ahora forman parte esencial del fútbol vienen a vender teorías, conspiraciones, verdades, y también pendejadas.

Se pueden ver cambios. De entrada, quizás obligados, pero en la defensa, el hecho de ver a Ramón Juárez en lugar de Emanuel Aguilera es motivo de satisfacción, porque 1) Ramón es de casa y 2) el otro es el “merma”, así de simple (aunque es un cambio obligado). A pesar de ello, no se puede negar que hay errores y lo más visible fue la forma en que perdió la marca Fuentes en el gol del empate. Por ello, en ese aspecto sin duda, la defensa pasará a ser una vez más el talón de Aquiles del equipo, y sino pueden mejorar en el juego aéreo vamos a tener que sufrir más de lo debido.

En medio campo el “Cachorro” pasa a tener un rol cada vez más protagonista, y bueno lo de Leo Suárez conlleva participación, pide el balón, se anima a disparar, intenta, participa.

En ofensiva es donde se nota que también el equipo tiene problemas. Nuevamente los delanteros no están pesando: Henry Martin pelea arriba, parece ser que es lo único bueno que ha aprendido, pero la losa que le dejó la eliminación en el Clásico parecer ser muy pesada. Y dudo que pueda salir adelante. Después estuvo el ingreso de Viñas, que como suele ser, no aporta mucho al equipo, y ahora no contó con la suerte ni con las oportunidades de que su potencia lo haga lucir con goles.

En cuanto al tema de los cambios, que es el concepto medular de esta opinión, se puede iniciar con Guillermo Ochoa. Su figura comienza a ser la de aquellos lejanos años en donde él (junto con Cabañas) sacaban a flote al equipo. Hoy, “Memo” brilla con luz propia, y no se puede negar su rol de líder indiscutible. Ya es hora de que el fútbol le haga justicia con un segundo título de Liga Mx. En fin, este cambio de actitud y habilidades, sin duda alguna, no lo tenía con Miguel Herrera.

Y por último, está el aporte de Solari, porque hizo cambios, desde la cancha, hasta la gama de palcos que estuvo visitando durante el partido. Si recorrió la explanada del Azteca como “Juan por su casa”, y tuvo la habilidad de meter sus refuerzos en el momento justo (Pedro Aquino y Alan Medina), y realizar los cambios que se tradujeron en el triunfo, podemos percibir que el equipo está en buenas manos.

Además, hasta la prensa cambió. Ahora, la crítica sí existe para la posición del entrenador del América. Eso había desaparecido. Y hoy está latente.

Pero hay cosas que no cambian… Sebastián Córdova es un auténtico talentoso, tiene fútbol pero le falta compromiso, al menos eso es desde mi punto de vista. Porque Córdova, como lo han dicho desde su regreso al club, tiene talento de exportación, pero si tuviera intensidad, esa que pregonaban los canteranos de los 90s por poner un ejemplo, el joven ya estaría en el Porto (para no variar) desde hace medio año.

En fin, únicamente se dice esto porque en realidad la forma en que define tan soberbia se eclipsa con su apatía para festejar los goles relevantes que ha conseguido. Es un fiel reflejo de su sangre fría, en toda la extensión de la palabra. Es decir, esa frialdad para definir es de un grado superior, pero se iguala a la apatía de sus festejos, al menos algo que aprendimos desde niños, es la incontrolable emoción de un grito de gol.